La Matanza: casi $8.000 millones para sostener y ampliar la red tecnológica de “Paradas Seguras”

El municipio de Fernando Espinoza prepara una contratación por $3.341 millones para instalar y conectar por fibra óptica 101 nuevas Paradas Seguras, mientras que meses antes presupuestó otros $4.636 millones para el mantenimiento integral de tótems y refugios. Detrás de las garitas aparece una infraestructura tecnológica de cámaras, conectividad y monitoreo que acumula licitaciones desde hace años, pero cuyo costo integral y proveedores resulta difícil reconstruir.

A simple vista son paradas de colectivos. Pero detrás de los refugios y tótems distribuidos por La Matanza funciona una infraestructura tecnológica bastante más compleja: cámaras, conexiones de fibra óptica, sistemas de comunicación, equipamiento electrónico y una estructura de mantenimiento que necesita permanecer conectada con las plataformas municipales de seguridad y monitoreo.

Y esa red está empezando a mostrar números cada vez más grandes.

La Municipalidad que conduce Fernando Espinoza prepara una nueva contratación para adquirir, instalar y conectar mediante fibra óptica otras 101 Paradas Seguras por más de $3.341 millones. El dato adquiere otra dimensión cuando se observa que durante el mismo año el Municipio presupuestó otros $4.636 millones para mantener integralmente los tótems y refugios que ya forman parte del sistema.

Entre ambos procedimientos, La Matanza puso sobre la mesa durante 2026 presupuestos oficiales por $7.978.130.724,35 vinculados con la misma infraestructura. Casi $8.000 millones entre mantenimiento y expansión de una red tecnológica cuya dimensión completa, cantidad de dispositivos, costos de conectividad y proveedores no aparecen condensados en una radiografía pública de fácil acceso.

La discusión, entonces, excede ampliamente el precio de una garita. Lo que está en juego es cuánto cuesta instalar, conectar y mantener una infraestructura tecnológica distribuida por uno de los municipios más poblados del país.

$3.341 millones para sumar 101 nodos a la red

La última contratación es la Licitación Pública N.º 72/2026, mediante la cual la Municipalidad busca la “Adquisición, Instalación y Conexión por Fibra Óptica de 101 Paradas Seguras para Buses Urbanos”.

El presupuesto oficial asciende a $3.341.584.542,75 y la apertura de ofertas está prevista para el 4 de septiembre de 2026. A esta altura del procedimiento, por lo tanto, no existe todavía una empresa adjudicataria a la que pueda señalarse como ganadora.

Una división elemental permite obtener una primera referencia: el presupuesto representa un promedio aproximado de $33,1 millones por cada nueva Parada Segura.

Pero sería incorrecto interpretar esos $33 millones como el precio de una estructura metálica instalada sobre una vereda. El propio objeto de la contratación muestra que detrás de cada unidad existe una intervención tecnológica que incluye al menos instalación y conexión mediante fibra óptica. Dependiendo de la configuración final, el sistema puede incorporar además distintos dispositivos y componentes asociados a seguridad y monitoreo.

Y es precisamente allí donde aparece la información que resulta central para evaluar el gasto: cuánto del presupuesto corresponde al refugio físico y cuánto a la tecnología que lo transforma en una “Parada Segura”.

En una contratación de estas características, el desglose tecnológico es tan importante como el monto global. Fibra óptica, cámaras, electrónica, conectividad, instalación, integración y eventualmente software o licencias pueden tener costos y proveedores diferentes. Sin conocer esa composición resulta difícil establecer qué parte de los $3.341 millones corresponde realmente a infraestructura urbana y cuál a infraestructura digital.

Una red que viene creciendo desde hace años

La licitación de las 101 unidades tampoco inaugura el sistema. En noviembre de 2025, mediante la Licitación Pública N.º 80/2025, expediente 4908/INT/2025, la Municipalidad había convocado otro procedimiento para adquirir, instalar y conectar por fibra óptica 30 Paradas Seguras.

La repetición permite empezar a observar las paradas no como unidades independientes sino como nodos de una red que se expande progresivamente por el territorio. Y cuanto más crece esa red, más importante se vuelve conocer la arquitectura tecnológica que existe detrás.

Una cámara conectada a un centro de monitoreo no termina en la cámara. Necesita transmisión, alimentación, infraestructura de red, almacenamiento o procesamiento, mantenimiento y sistemas capaces de recibir y administrar la información. Una red distribuida de dispositivos genera además costos permanentes que sobreviven a la inversión inicial.

Eso explica por qué la otra gran cifra de esta historia no está en la compra de nuevas paradas, sino en mantener las que ya existen.

$4.636 millones para mantener tótems y refugios

En 2024, La Matanza convocó la Licitación Pública N.º 146/2024, expediente 5820/INT/2024, para contratar el “Servicio de Mantenimiento Integral de Refugios y Tótems del Sistema de Paradas Seguras”. Durante 2025 volvió a aparecer el mismo concepto mediante la Licitación Pública N.º 58/2025, expediente 4060/INT/2025.

En 2026 la secuencia continuó con la Licitación Pública N.º 38/2026, expediente 1334/INT/2026, destinada nuevamente a contratar los “Servicios de Mantenimiento Integral de Tótems y Refugios del Sistema de Paradas Seguras para la Municipalidad de La Matanza”.

Esta vez el presupuesto oficial alcanzó los $4.636.546.181,60, con apertura prevista para el 14 de mayo.

El número es significativo por una razón adicional: mantener la infraestructura existente tiene un presupuesto superior al destinado a instalar y conectar otras 101 unidades nuevas.

Para evaluar esa cifra es indispensable conocer la escala real de la red. La cantidad total de tótems y refugios alcanzados por el contrato, la duración del servicio, el personal técnico involucrado, los repuestos, las reparaciones, el mantenimiento de los enlaces y el equipamiento electrónico son variables necesarias para determinar si el costo resulta razonable.

La tecnología tiene, además, un problema particular para el control público: muchas veces el precio no puede compararse a simple vista. Un vecino puede observar si un refugio está roto, pero difícilmente pueda determinar desde la calle si una cámara transmite correctamente, si un enlace está activo, si un dispositivo está integrado al centro de monitoreo o cuánto cuesta mantener operativa esa infraestructura durante todo un año.

Por eso, cuando el mantenimiento supera los $4.600 millones, el inventario tecnológico y el nivel de funcionamiento efectivo de la red pasan a ser datos centrales.

Casi $8.000 millones en una misma infraestructura durante 2026

Los números adquieren su verdadera dimensión cuando se observan juntos. La contratación para mantenimiento fue presupuestada en $4.636.546.181,60 y la incorporación de las 101 nuevas unidades en $3.341.584.542,75.

Entre ambas suman $7.978.130.724,35.

La cifra no debe confundirse automáticamente con dinero efectivamente pagado. Se trata de presupuestos oficiales correspondientes a procedimientos diferentes y los montos finalmente adjudicados y ejecutados pueden variar. Pero sí muestra la escala económica que alcanzó durante 2026 una misma política tecnológica municipal.

Y la cuenta completa es todavía mayor porque el sistema tiene antecedentes en ejercicios anteriores. Hay licitaciones de mantenimiento durante 2024 y 2025, una contratación para incorporar otras 30 unidades en 2025 y partidas presupuestarias relacionadas con el programa. En la ejecución correspondiente a ese año aparece incluso una categoría denominada “PARADAS SEGURAS 2 PARA LA MUNICIPALIDAD DE LA MATANZA”, con $292 millones registrados dentro de construcciones en bienes de dominio público.

También existen registros relacionados con fondos de origen nacional y movimientos vinculados con adelantos a proveedores y contratistas. La red actual, por lo tanto, es el resultado de inversiones realizadas a través de diferentes años, procedimientos y fuentes de financiamiento.

El costo invisible de una ciudad conectada

El caso de las Paradas Seguras permite observar un fenómeno que se repite cada vez con mayor frecuencia en los municipios: una política que comienza como infraestructura urbana termina convirtiéndose en infraestructura digital.

Ya no se compra solamente un refugio. Se compra un punto conectado a una red. Y eso incorpora una cadena de costos que continúa después de la instalación.

Hay que sostener los dispositivos, reparar equipamiento, mantener conexiones, reemplazar componentes y garantizar que la información llegue a los sistemas municipales. A medida que se agregan nodos, también aumenta la superficie tecnológica que necesita soporte.

El problema aparece cuando esa complejidad queda resumida públicamente en conceptos amplios como “Parada Segura” o “mantenimiento integral”. Para analizar una inversión tecnológica de miles de millones resulta necesario poder separar las distintas capas del sistema y conocer cuánto representa cada una.

La transparencia tecnológica requiere algo más que publicar una licitación. Requiere conocer qué hardware se compra, qué infraestructura de comunicaciones utiliza, cómo se integra con los sistemas existentes, quién brinda soporte y cuál es el costo total de operación durante su vida útil.

Quién controla la tecnología y quién cobra por mantenerla

Allí aparece la pieza que todavía falta completar: los proveedores.

Las publicaciones relevadas permiten verificar llamados, expedientes, objetos y presupuestos oficiales, pero no alcanzan para identificar responsablemente a los adjudicatarios de todos los procedimientos anteriores. Y en la licitación de las 101 nuevas unidades directamente no existe todavía un ganador porque las ofertas aún no fueron abiertas.

Reconstruir esas adjudicaciones permitiría entender cómo está distribuido el negocio tecnológico detrás del sistema. Una misma Parada Segura puede involucrar distintos eslabones: obra física, fibra óptica, cámaras, equipamiento electrónico, conectividad, integración y mantenimiento. Determinar qué empresas participan de cada capa es fundamental para saber si existe concentración, especialización entre proveedores o compañías que se repiten a medida que el programa crece.

El punto no es asumir que la continuidad de una empresa constituye una irregularidad. En tecnología puede incluso resultar razonable mantener determinados proveedores por cuestiones de compatibilidad o conocimiento acumulado. Pero esa misma dependencia puede generar otro problema: que reemplazar a una empresa se vuelva cada vez más costoso a medida que toda la infraestructura se construye alrededor de sus soluciones.

Por eso el mapa de adjudicatarios debería complementarse con cantidad de oferentes, montos finales, ampliaciones, prórrogas y características técnicas de las soluciones contratadas.

De Paradas Seguras a una infraestructura crítica municipal

La secuencia muestra que ya no se trata de algunas cámaras colocadas en paradas de colectivos. En 2024 hubo una licitación para mantenimiento. En 2025 volvió a contratarse mantenimiento y se inició además un proceso para sumar otras 30 unidades. En 2026 aparecieron más de $4.636 millones para volver a mantener la red y ahora otros $3.341 millones para agregar 101 nuevos puntos conectados mediante fibra óptica.

La política puede ser necesaria y la inversión puede tener fundamentos técnicos. Pero precisamente porque el sistema creció, también debería crecer la capacidad del Municipio para mostrar cómo funciona y cuánto cuesta.

Fernando Espinoza continúa al frente de la administración municipal, mientras que Claudio Aulicino ocupa la Secretaría de Economía y Hacienda y Fabiana Zimerman encabeza la Subsecretaría General de Tránsito y Transporte. Economía y Hacienda tiene responsabilidades sobre la administración de los recursos y la evaluación del gasto municipal, y dentro de esa estructura funciona además la Dirección de Compras que interviene en los procedimientos licitatorios.

La explicación, entonces, no debería agotarse en que las contrataciones fueron publicadas. El dato verdaderamente relevante es poder seguir la infraestructura desde la licitación hasta su funcionamiento: qué se compró, quién lo instaló, quién lo mantiene, cuánto terminó pagándose y qué porcentaje de los dispositivos se encuentra efectivamente operativo.

La tecnología detrás de los $8.000 millones

Las Paradas Seguras permiten discutir algo más amplio que una licitación municipal. Son un ejemplo concreto de cómo la tecnología se está convirtiendo en una nueva categoría de gran gasto público, muchas veces más difícil de auditar que la infraestructura tradicional.

En La Matanza, dos procedimientos de 2026 ya reúnen presupuestos oficiales cercanos a los $8.000 millones. Uno busca mantener la infraestructura existente. El otro pretende ampliarla con 101 nuevos puntos conectados mediante fibra óptica. A eso deben agregarse las contrataciones y partidas de ejercicios anteriores.

La magnitud alcanzada vuelve necesario conocer la arquitectura completa: cantidad de dispositivos, tecnología utilizada, conectividad, proveedores, mantenimiento, integraciones y costo acumulado del sistema. También permitiría medir algo todavía más importante que la inversión: cuántas de esas Paradas Seguras funcionan realmente como fueron diseñadas.

La seguridad puede justificar una inversión tecnológica importante. Pero cuando cámaras, fibra óptica, tótems y sistemas de monitoreo empiezan a mover miles de millones de pesos, la tecnología deja de ser solamente una herramienta para convertirse también en un área de gasto que necesita controles propios.

La Matanza ya construyó una red tecnológica alrededor de sus Paradas Seguras. Con casi $8.000 millones presupuestados solamente en 2026, ahora falta abrir esa red y mostrar cuánto cuesta realmente mantenerla conectada.

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