Nación cambia el rumbo tecnológico: qué puede significar para el ecosistema bonaerense

Adriana Baravalle asumió al frente de Innovación, Ciencia y Tecnología con un perfil vinculado a inteligencia artificial, ciencia de datos y ciberseguridad. El cambio abre interrogantes para la Provincia, que concentra universidades, centros de investigación y uno de los principales entramados tecnológicos del país.

El Gobierno nacional puso en marcha una nueva etapa en su política tecnológica con la designación de Adriana Baravalle como secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología. El movimiento no es solamente un cambio de nombres: la llegada de una especialista proveniente del sector privado y vinculada a inteligencia artificial, ciencia de datos y ciberseguridad anticipa una orientación diferente para un área estratégica.

El giro tendrá inevitablemente impacto en la provincia de Buenos Aires, donde se concentra una parte sustancial de la infraestructura científica, universitaria y tecnológica del país y donde conviven universidades nacionales, centros del CONICET, empresas de software, polos tecnológicos y proyectos de innovación aplicada.

Baravalle reemplaza a Darío Leandro Genua y llega a una Secretaría que fue reconfigurada durante las últimas semanas. El Gobierno nacional trasladó el ENACOM y la Agencia de Acceso a la Información Pública a la órbita directa de la Jefatura de Gabinete, mientras que ARSAT y Correo Argentino quedaron bajo la Vicejefatura de Gabinete del Interior.

De la administración a la inteligencia artificial

El dato tecnológico más relevante está en el perfil de la nueva funcionaria.

Baravalle es magíster en Ciencia de Datos y Gestión del Conocimiento por la Universidad Austral y cuenta con experiencia profesional en inteligencia artificial, data mining, big data, inteligencia empresarial, planificación estratégica, prospectiva, criptología y ciberseguridad.

También trabajó en el sector privado como directora de Data Science and Processing en Eclypsium, Chief Data Officer de Zentricx y consultora en estrategia de datos para actividades como petróleo y gas, finanzas, seguros, banca, salud, ciberseguridad y gobierno.

La Casa Rosada busca que su gestión profundice la transformación tecnológica del Estado, la adopción de nuevas tecnologías y la vinculación entre el sector público, las empresas y el sistema científico.

Para Buenos Aires, esa definición no resulta menor.

Buenos Aires, en el centro del tablero tecnológico

La Provincia tiene uno de los ecosistemas que potencialmente más puede sentir las decisiones tomadas desde la nueva Secretaría.

La Plata, Bahía Blanca, Tandil, Mar del Plata y distintos puntos del Conurbano cuentan con universidades, investigadores, empresas tecnológicas y estructuras productivas vinculadas con la economía del conocimiento.

El interrogante será cómo se traducirá el nuevo énfasis nacional sobre IA, datos y ciberseguridad en políticas concretas y qué lugar tendrán las universidades y centros de investigación bonaerenses dentro de esa estrategia.

También existe otro frente: la relación con el Gobierno provincial. Buenos Aires viene desarrollando su propia agenda de digitalización estatal, infraestructura, ciberseguridad e inteligencia artificial, lo que abre un terreno en el que Nación y Provincia podrían encontrar espacios de cooperación, pero también competir por recursos y modelos diferentes de desarrollo tecnológico.

Un sistema científico bajo presión

Baravalle, sin embargo, no recibirá únicamente una agenda de innovación.

La Secretaría mantiene bajo su órbita organismos estratégicos como CONICET, CONAE, el Banco Nacional de Datos Genéticos, la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Centro Nacional de Ciberseguridad y VENG.

Su llegada además se produce en medio de un fuerte conflicto con sectores científicos por el financiamiento del sistema y la continuidad de investigadores.

De acuerdo con las proyecciones del Grupo de Economía, Política y Ciencia citadas en la información que dio origen a la designación, la Función Ciencia y Técnica de la Administración Pública Nacional alcanzaría en 2026 el 0,155% del PBI, mientras que el vencimiento de contratos de 374 becarios posdoctorales del CONICET volvió a generar protestas durante agosto.

Ese escenario también repercute especialmente en territorio bonaerense por el peso que tienen allí las universidades nacionales y los centros de investigación.

La pelea que viene: quién define la agenda tecnológica

Más allá del cambio de funcionarios, el movimiento abre una discusión de fondo.

La Nación parece avanzar hacia una política de innovación con mayor participación del sector tecnológico privado y foco en inteligencia artificial, datos y ciberseguridad. Buenos Aires, mientras tanto, busca desarrollar una agenda propia de transformación digital y sostener su entramado científico y universitario.

La llegada de Baravalle pone así una pregunta sobre la mesa para el ecosistema bonaerense: si la próxima etapa tecnológica argentina estará marcada por la inteligencia artificial y los datos, qué lugar ocupará la Provincia en esa transformación y quién terminará definiendo sus prioridades.

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *